Mi nombre es Amelia
Soy una bardina que llegó al albergue después de que mi propietario falleciera. Viví toda mi vida atada a una cadena de hierro de 1 metro, no he socializado con otros perros ni personas, estaba llenita de garrapatas y me dolía mucho todo mi cuerpo. Como muchos perritos, necesito un poco de tiempo para confiar en ti y sentirme segura.
Pero te prometo que, cuando eso pasa, me convierto en una compañera increíble: puedo pasear sin correa a tu lado, siempre pendiente de ti. Busco una nueva familia que me dé la paciencia y el cariño que necesito.